Madrid en Mayo huele a flores

Madrid en Mayo huele a flores

Hoy deseo contarte la sencilla y bonita experiencia, que me ha hecho volver a sentir y disfrutar el maravilloso aroma a flores que tiene Madrid en Mayo.

Son las 8 de la mañana, y me dispongo a escribir la entrada de éste Blog. El sol comienza a asomar alegremente y entra por los cristales de la ventana donde me encuentro, que da a un bonito y sencillo jardín de los muchos que hay en Madrid en el que sólo oigo los cantos de los pájaros. Como no se me ocurre nada que contarte que te pueda gustar, me he decidido a salir a la calle para dar una vuelta a fin de pensar sobre qué escribirte.

Nada más salir, al poco de comenzar a andar me he encontrado con dos setos de jazmines en flor de 10 metros de ancho por poco más de un metro de alto que flanquean un pequeño espacio en forma de cuadrado con bancos, y que tiene en el centro cuatro tupidos castaños en flor que aportan una fantástica sombra. A veces, la inspiración está donde menos lo esperas: Aunque todos los días paso por los setos de jazmín, hoy me he dado cuenta de que Madrid en Mayo huele a flor, y por ello deseo compartir la belleza que hoy percibo contigo.

Mientras espero el autobús, he recordado que cuando por la noche me bajo en la parada del autobús que está en la acera opuesta, de repente percibo un intenso olor a rosas: Y es que, algunos de los muchos árboles que ocupan la acera rodeados de pequeños jardines, tienen sus troncos cubiertos por grandes rosales trepadores que llegan hasta los 2 metros de altura. ¿Cuántas rosas podrá haber? Son tantas que no lo puedo calcular: Cómo me encantaría que pudieras estar ahí para disfrutar su maravilloso y fresco aroma tú también.

Ya en el autobús, me he decidido a bajarme en la tan conocida Plaza de Colón, con su solemne bandera ondeando sobre los jardines tan cuidadosamente decorados, cuyo especial aroma a Espliego y otras flores envuelve toda la plaza. Después de cruzarla, me he decidido a ir caminando por el Paseo de Recoletos en una especie de boulevard situado en la derecha, mirando hacia a la Plaza de la Cibeles.

El aire está tan limpio y la luz es tan transparente, que me hace apreciar y disfrutarlo todo con un mayor detalle. Hay algo que me hace sentir bien y me hace sonreír. Todo el boulevard está flanqueado a ambos lados por un césped cuidadosamente regado y decorado con un sinfín de pensamientos formando composiciones de color, todas ellas a cual más bonita. De repente siento mis emociones a flor de piel, y es por esa maravillosa brisa que expande el aroma de los espléndidos y majestuosos árboles que recorren el paseo en plena floración … Acacias, Plátanos, Castaños en flor, e incluso Palmeras. No descarto que puedas pensar que, esto que te comento es demasiado simple para emocionarme tanto. En parte no te falta razón: La diferencia es que, todo esto no sería tan admirable sin esa limpia y dulce luz que riega nuestra ciudad en ésta época del año, logrando que luzca de forma espectacular la belleza de las cosas más insignificantes. Madrid no sería Madrid sin esa particular luz que lo ilumina todo ¿A que sí?

Me gusta contemplar la decoración que acompaña al paseo, que por la noche lo iluminan unas nostálgicas farolas de principios de siglo XX: La estatua del escritor Valle Inclán, siempre rodeada de palomas, y con centros de flores frescas que han colocado algunos devotos, así como la mítica terraza cubierta del “Café del Espejo”, que con su decoración imitando al Art Noveau potencia aún más la belleza del Paseo. Unas cuantos metros después, siempre acompañado por espacios de césped con flores armoniosamente colocadas, termino encontrándome con la terraza del tan clásico y señorial “Café de Gijón”, con su fachada decorada en maderas perfectamente conservadas y sus apetecibles asientos, tan usados desde principios de Siglo XX como lugar habitual de tertulias de intelectuales y políticos, así como sus amables camareros, tan perfectamente ataviados a tono con el lugar…

Continúo el paseo, y me encuentro con un estanque horizontal de aguas transparentes y pequeñas fuentes de cierto diseño al igual que unas columnas imitando antiguo, todo ello rodeado por un conjunto de flores y árboles en plena floración, que esparcen su aroma como diciendo “Mi majestuosidad no la verás, sino también la sentirás”.

Llego por fin a la tan famosa “Plaza de la Cibeles”, con su magnífico y recién restaurado Ayuntamiento de Madrid, (hasta hace pocos años casa central de Correos), así como el Banco de España, cuyo estilo encaja perfecto con los edificios de la Plaza, el Instituto Cervántes, y otros edificios que también armonizan a la perfección. Mirando hacia los impresionantes y bellos edificios del comienzo de la Gran Vía, de repente me siento sorprendida por una nueva y fresca brisa de árboles y flores que me vuelve a hacer sonreír. Este fresco y floral aroma proviene del Parque del Retiro, que tiene una de sus entradas bastante cerca. Qué bonito es todo, y qué inyección tan grande de optimismo me aporta. Me encantaría que pudieras estar aquí y lo pudieras disfrutar conmigo. Da igual si hay más o menos coches, o que la gente camine con mayor o menor prisa: Madrid en Mayo huele a flor.

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3 pensamientos en “Madrid en Mayo huele a flores

  1. Lucía de Frutos

    ¡Qué lindo! ¡Cuánto siento no poder estar más cerca para poder visitar su ciudad y dejarme envolver por su aroma! Si alguna vez me fuera posible, me sentiría encantada de poder caminar por su bella ciudad y de tener la oportunidad de conocerle a Usted en persona. Saludos desde Sacramento, en California.

    1. Vega Del Fresno Autor de la entrada

      ¡Muchísimas gracias, Lucía, por su alentador comentario! Estaré encantada de poder enseñarle mi ciudad el día que Vd. lo desee, y de poder disfrutar de su belleza y su aroma. ¡Un saludo y hasta pronto! Vega

  2. Mayte García

    Me encuentro en la cama con una enfermedad crónica desde hace algunas semanas, y me alegro profundamente de haber podido leer su artículo que me ha llenado de energía y vida. Muchísimas gracias

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