Aromas de nuestra infancia (Parte 1)
Cuántos recuerdos tenemos de nuestra infancia, y qué importantes son para nuestra felicidad, ¿verdad? A veces, no recordamos muchas cosas, pero de repente, cuando pasamos por un lugar, un cierto aroma con un determinado matiz hace que nos salte la chispa de un recuerdo de nuestro pasado, logrando que brote en nuestra expresión esa sonrisa de felicidad tan especial … Los aromas de nuestra infancia son pieza clave para nuestros recuerdos sobre la misma ¿A que sí?
¿Y cual es el aroma de tu infancia que recuerdas como más antiguo y más entrañable? Déjame adivinarlo: El de tu madre … Qué fascinante es el instinto materno, que con sólo percibir el aroma tan personal de nuestra madre, logra que inmediatamente lo asociemos con paz y seguridad … ¿Estoy en lo cierto?
¿Y el olor de la colonia que te ponía tu madre? Una marca muy conocida de colonia infantil, Nenuco, ha lanzado éste año una campaña publicitaria en la que una madre cuenta que cuando se la pone a su hijo, su inconfundible aroma le trae a la memoria lo feliz que se sentía cuando su madre se la daba. Como el anuncio está basado en una total realidad, ¡La campaña ha sido todo un éxito de ventas!
Cuando somos pequeños, nuestra curiosidad nos mueve a muchos de nosotros a abrir cada armario de la casa (cuando no nos ve nadie que nos lo pueda impedir, por supuesto), y sacar o indagar lo que hay dentro … Seguro que no se te puede olvidar el tan especial aroma a limpio que tenía la ropa de cama cuando empezabas a sacarla … O cuando, con el fin de ayudar a tu madre, le ayudabas a doblar la ropa, y le pedías te dejara colocarla cuidadosamente en el armario, percibiendo al mismo tiempo su limpio olor, ¿A que sí?
El perfume que usaba nuestra madre durante nuestra infancia es algo también único y especial … Considero que forma parte esencial para nuestra educación olfativa: ya que, nuestro gusto olfativo está en parte influido por los aromas percibidos cuando éramos niños.
Siempre me acordaré que cuando tenía 2 ó 3 años, en los veranos que pasaba en Santa Pola (Alicante), al venir de la playa, a veces cenaba una tortilla “francesa” hecha con aceite de oliva. Pasados bastantes años, cada vez que pruebo éste tipo de tortilla, su aroma me despierta buenos sentimientos. Muchas veces, he tratado de pensar el por qué, y al final, he llegado a la conclusión de que sin querer, me vienen recuerdos felices de esos veranos en la playa, tan calurosos como estupendos …
¿Y Cómo te sientes, apreciado lector, cuando de repente viene a tu memoria el aroma del desayuno de cuando eras niño? El olor que llenaba la casa al levantarte de café recién hecho (que no tomábamos nosotros sino nuestros padres), ese fantástico aroma del pan tostado en el horno con mantequilla y mermelada, el Plum-Cake casero de los domingos, el Cola-cao o el Nesquik, que tomabas a toda velocidad antes de ir al colegio, con su característico aroma a chocolate les hace únicos … Todavía recuerdo también el olor tan maravilloso del Donut de la marca Panrico, que con tanta ilusión compraba de vez en cuando para tomarlos en el recreo cuando salía de casa hacia el colegio. Aquel aroma que desprendían, y aquella textura y sabor, ya no han vuelto a ser los mismos, ¿A que sí?. Doy por hecho, apreciado lector, que si vives fuera de España, e incluso fuera de Madrid, tu desayuno podría ser diferente … Si vives en Colombia, por ejemplo, el aroma de las arepas recién hechas seguro te despierta recuerdos maravillosos de tu infancia …
A título anecdótico en clave de humor, te contaré que una señora amiga mía de unos 78 años, siempre me cuenta que, cuando alguna vez de forma casual percibe el olor de leche caliente puesta en un tazón con un trozo de mantequilla, le viene automáticamente el recuerdo de su infancia tratando de hacer lo posible para tirarla en cuanto su madre saliera un poco de la cocina … ¡Se hizo toda una experta en ese arte! -siempre me cuenta sonriendo-.
Espero hayas pasado un buen rato leyendo ésta primera parte relacionada los aromas de nuestra infancia. Si te ha gustado, te animo a que lo compartas con tus amigos a través de las Redes Sociales. También te he puesto un apartado “RSS Entradas”, por si deseas recibirlas de forma automática. Si deseas escribir algún comentario o consulta, te animo a hacerlo, pues ¡seguro te responderé! A modo de novedad, si te apetece escribirme y contarme alguna experiencia relacionada con el mundo de los aromas, estaré deseosa de leerla, pues me encantará conocerla de primera mano. ([email protected]) ¡Un saludo y hasta la semana que viene, mi muy apreciado lector (a)!
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¡Sumamente encantador! ¡Estoy deseando leer la siguiente entrega!
¡Precioso!
Hola, soy Rosa. Me ha gustado mucho el artículo. Me ha venido a la cabeza mi infancia, el olor de la leche, de las vacas, del anís en el botijo y el olor a Heno de Pravia de mi amada madre.
¡Muchas gracias, Rosa! Me encanta que te haya gustado. Espero te guste la siguiente entrada que acabo de publicar referente al mismo tema. ¡Un saludo!